Héroes contra el Leviatán

Hace año y medio que no escribo…pero ayer vi citizenfour y no me podía quedar callado. Se trata de que hay gente que está en su bien pagado trabajo, a quien espera su novia de diez años, que se rodea de gente que hace exactamente su mismo trabajo, que tiene amigos que no le juzgan por ello, que la mayoría de sus conciudadanos están de acuerdo con lo que hace y, sobre todo, que su trabajo lo paga el gobierno más poderoso del mundo, la burocracia más perfecta, dotada y eficaz, teóricamente como salvaguarda de su libertad y del mundo libre. Y sin embargo…tira toda su vida por la borda por una idea de lo que debería ser. Por una idea fuerte pero respetable, por una idea concienzudamente madurada pero, ni mucho menos, de consenso (al menos hasta que él apareció). Por la idea de que el Estado no puede hacer lo que le de la gana siempre que quiera. De que no puede vigilar a todo el mundo (todo el mundo, en este caso, es literal) sólo porque puede hacerlo…Por la idea de que eso no es algo que se parece a lo que hace el totalitarismo sino que eso es totalitarismo.

Vamos a dejar de lado que “me reconocerás en el lobby del hotel porque llevaré un cubo de Rubik” y, en un documental grabado en momentos de extrema tensión, el cubo aparezca varios dias despues resuelto en un plano irrelevante del documental. Lo realmente extraordinario es la serenidad, la paz, el descanso, el alivio que parece sentir Snowden justo cuando acaba de tirar su vida por la borda. Es ese alivio el que hace pensar que no es que tenga los cojones del caballo de Espartero (perdón) es que sabe que no va a poder vivir con ese secreto. Prefiere que aparezca la posibilidad de morir o vivir encerrado para siempre a los 29 años que justificar lo que hace. Como Manning. Uno no imaginaba a los héroes tan enclenques. Pero más allá del heroismo y de lo evidente que parece la lucha de Snowden y lo comprensible que es que nadie luche hasta tal nivel de riesgo por algo aparentemente tan inofensivo como la pérdida de privacidad (que se produce en la mayoría de casos, no lo olvidemos, de forma voluntaria y consciente), a mí citizenfour me retrotrajo unos cuantos años atrás.

El meollo es algo que a mí me ronda la cabeza desde hace 20 años. Hace mas o menos ese tiempo me hice voluntario de la Cruz Roja. Sacábamos a pasear a chavales con parálisis cerebral. Y lo mismo nos disfrazábamos que íbamos de museo. Y todo estaba bien salvo que tuve muchas veces la sensación de que la prioridad no era la actividad, sino que la actividad era la excusa para que la organización siguiera existiendo. Pero si los recursos escaseaban, se sacrificaban actividades, y nunca nada de la aparatosa burocracia. Pero bueno, Cruz Roja es una organización gigante, fuertemente burocrática.

Poco después estuve en IFMSA y  una vez se nos ocurrió, bajo el paraguas del comité de SCORA acudir al centro de menores de Sograndio a dar unas charlas sobre SIDA. Alguno de los que allí había, más listo que nosotros, nos preguntó directamente, si íbamos a dar la charla sólo para hacernos los pijos solidarios. Y la verdad es que ellos sabían de SIDA bastante más que nosotros. IFMSA tenía (y sigue teniendo) muchos comités. Pero el más exitoso es SCOPE que, básicamente, sirve para viajar por el mundo con la excusa de la medicina. Lo verdaderamente importante en IFMSA era irse de viaje. No participé de ninguna actividad cuyo objetivo fueran políticas concretas.  O cuando la cosa se ponía laboriosa, confrontada con autoridades o aburrida, se dejaba y a otra cosa mariposa. Muchas veces pensé (y compartí con compañeros) que, por mucho que nos intentáramos engañar, IFMSA no existiría si no fuera por los viajes.

Ya para acabar…soy asociado de dos Sociedades Científicas. Una local y otra internacional. Y, sin entrar en detalles, de nuevo, sus cometidos, sus aims, son la excusa para algo mucho menos prosaico, la perpetuación de las propias sociedades, de las estructuras de poder y los conflictos de interés que dentro de ellas mismas se generan. Y así podría enumerar decenas de ejemplos: asociaciones culturales, partidos políticos, sociedades deportivas…

¿Qué tienen en común Cruz Roja, IFMSA, la SEN, la PNS y la NSA/Gobierno de los EEUU?  Que todas ellas son burocracias. Y que todas ellas, como tales, tienen agendas propias de justificación, sostenibilidad, crecimiento y perpetuación que están por encima de aquellos objetivos para los cuales fueron teóricamente creadas. Cada una de ellas a su nivel pero todas con la misma forma de actuar. Los recursos, la ética, las decisiones estratégicas, priorizan, primero, la supervivencia de la burocracia y sus conflictos de interés y, segundo, llevan a cabo su cometido teórico. No entro a juzgar moralmente los actos de unas y otras. Es lógicamente peor lo que hace la NSA que lo que hace IFMSA. Pero la lógica de funcionamiento es la misma. La burocracia tenderá a negligir las señales que cuestionen su propia inutilidad, ineficiencia o inmoralidad y tratará de expulsar (voluntaria o forzosamente) a aquellos que cuestionen la propia burocracia. Y esa forma de proceder, que en la Cruz Roja es una lástima y en la NSA un horror, es, aparentemente, inevitable.

Los mensajes que transmite el documental son mucho más poderosos que el detalle colateral que yo me he quedado. Pero me inquieta, de forma extrema, que no exista organización que, aparentemente, se autoregule sin conflicto, de forma que lo que esté salvaguardado sea el objetivo por el cual la burocracia nace y no la organización interna de la propia burocracia por encima del objetivo. Porque eso quiere decir que las primarias de los partidos políticos, las asambleas generales de las asociaciones o empresas y, lo más importante, el voto de los ciudadanos informados, es irrelevante si los incentivos que la burocracia gobernada por dichos organismos tiene para hacer algo distinto a lo que debería hacer son más fuertes que el voto de sus representados.

Lo bueno para los Jonases que vivimos dentro de la panza del Leviatán es que siempre habrá algún Snowden que esté dispuesto a tirar su vida por la borda para que los demás sepamos que las cosas deberían ser de otra manera, aunque sea imposible cambiarlas.

Ved el documental. Veréis pocos igual de buenos. Y de paso, ved por qué el documental es importante: