Citas a ciegas… // NO-velas

Da la impresión de que usted desprecia las novelas.

Es que no me interesan para nada. Me han interesado para aprobar cursos y para hacerme un canon de la vida, como correspondía al jovencito que fui, pero en realidad las únicas novelas que me interesan son las de mis amigos, porque lo que me interesa son ellos. Pero la novela no me interesa como género en sí, me parece que está fuera del interés de cualquier persona curiosa.

Arcadi Espada. Entrevista en Jot Down Magazine.


Extraordinary claims…

… require extraordinary evidence. That is the heading of a “Message from the Editor” in Annals of Neurology published online in April 2011. It comments on a paper demonstrating the absence of retroviral particles in CSF of patients with chronic fatigue syndrome while criticizes the role of publishers (and researchers)  paying (too much) attention to breakthrough discoveries while they don’t care much about those same discoveries when they fail to be replicated. It also points out the role of mainstream media and the internet in amplifying these “extraordinary claims” and highlight the need of humble statements and careful replication before attracting mainstream media focus on those claims. They, as we did, compare the case with that of the CCSVI (the other way, though) and remember us the necessary slowness of science: ” […] as journal editors we have a responsibility to do everything possible to insure that data appearing in our pages will stand the test of time.”

The only thing i don’t like in that necessary message is that it will remain within the limits of Annals of Neurology readers. That is the battle clinicians and researchers need to win. The one outside the official means. If we fail to convey this message out of our limits we will lose the battle against bad, harmful, attractive science. So the scientific community has to grow public but grow around our own environments, both our clinics and, more importantly, our communities.


MedOviedo

El jaleo reivindicativo de las últimas se semanas ha hecho que algunos nos acordemos de MedOviedo. MedOviedo, como estructura, era un mas-bien-cutre foro, hecho mediante una plantilla de YabbSE (que veo, ha desaparecido), un tipo de plantilla de foros estilo phpbb,  sin grandes alardes estéticos.

Tenía una estructura en categorías y sub-categorías de discusión que lo hacáa relativamente manejable y que permitía saber con facilidad si había temas y posts nuevos o no. Nació como idea en una Asamblea de la facultad de Medicina, en algún momento del curso 2002-2003 y pretendía ser un foro de discusión de problemas de la facultad y de colaboraciones variadas. Nació como herramienta, no como sitio de encuentro. Todo contenido era voluntario y requería de un cierto esfuerzo: entrar, leer, escribir. Es decir, necesariamente suponía interacción y, sobre todo, deliberación. Llegó a tener 150 usuarios (en una facultad que no llegaba a los 600). Como en cualquier comunidad real los miembros se conocían entre si y, cuando no, se utilizó para organizar eventos que sirvieran para ponerle cara a aquellos que todavía no la tenían. Como todo foro que se precie también tenía sus trolls. Había gente más activa y menos activa, gente más participativa en política y gente que proponía mini-relatos colaborativos.

Como decía, empezó siendo una herramienta que agilizara el debate asambleario y que generara una comunidad deliberativa constante, y no reducida a las 2 horas que, como mucho, duraba una asamblea. Pero acabó siendo él mismo una comunidad que, en casos puntuales, desbordó los limites geográficos de la facultad de Medicina de Oviedo (para lo que fue creado) incluyendo a gente de intereses similares pero ubicación diferente. Es decir, al final generó una comunidad transversal que, por la lógica de la red, sumó gente distante pero afín. Una comunidad a la que no unen lazos geográficos sino el debate. Probablemente los foros más activos fueran los de política, pero sirvió para recomendar conciertos, discos o libros, sirvió para escribir libremente de cualquier cosa, sirvió para organizar eventos, reivindicativos y lúdicos, sirvió para integrar a los estudiantes que entraban casi desde el primer día, para debatir posturas, para comentar el fútbol… En algún momento fue complementado por un canal de IRC que, en momentos álgidos, podía sumar bastante gente de forma simultánea… A algunos nos permitió conocer a gente interesantísima con la que jamás habríamos interactuado de no haber existido…

En MedOviedo no había posibilidad de insertar vídeos, ni de votar, ni de subir fotos. Era imposible el voyeurismo de facebook. La participación requería, casi necesariamente, cierto grado de compromiso. Algo habría de Pajarú, pero, al menos, requería leer algo mas de 140 caracteres. En mi caso recuerdo perfectamente las ganas de llegar a casa para ver si alguien había contestado alguno de los posts. Y las ganas de discutir y las ganas de recomendar. Y recuerdo haberme reído solo en la habitación. Que mi madre pensara que estaba loco. Recuerdo, sobre todo, haber pasado muchas horas escribiendo…La comunidad real, por ley de vida, desapareció. Se perdieron los enlaces que daban consistencia a una red no muy resiliente y MedOviedo, de forma bastante abrupta, se acabó. Se convirtió en un foro desierto, lleno de mensajes de spam y, por no verlo así, acabamos cerrándolo.Con él se perdieron los miles de posts que habían sido escritos y las muchísimas horas de conversación que allí pasamos unos cuantos.

Es probable que en su final jugara un papel importante que se disolviera el grupo mas activo, pero estoy convencido de que la llamada re-centralización de la web tuvo un papel destacado. Aparecieron paginas de colores, con fotos, vídeos, grupos y “me gustan”. Y, a lo mejor, pensaréis que no tiene nada que ver pero cuando uno cree que subiendo fotos o vídeos  o compartiendo enlaces está interactuando con sus contactos, obviamente, no lo hace en otro sitio, y menos si este otro sitio le supone mayor esfuerzo.  Resulta que ese nivel de interacción no genera prácticamente valor añadido, no fomenta el debate (la contaminación de las ideas propias) y reduce el papel del internauta a algo que querríamos tener superado tras la era de la televisión, que es el rol de telespectador. Si la disolución de la comunidad que le daba sustento pudo se importante, sin duda, la aparición de formas alternativas de interacción le dio la estocada. A nosotros ya nos dio igual, pero a posteriori, a mi me da que pensar que si eso ha sido así a pequeña escala, qué habrá podido pasar a gran escala. Cuántas pequeñas ágoras se habrán perdido en la vorágine centralizadora.

Sin embargo, ahora existe otro MedOviedo. De otra manera, pero está bien que exista, que genere comunidad de nuevo, algo en torno a lo que aglutinar a la gente. Una referencia. Y, además de MedOviedo, quedan algunos hijos cibernéticos del germen inicial de MedOviedo y, mejor aún, se encuentran por la red, pero mucho mayores, algunos de los nodos (Adrastea_Quiesce, JesusLion, Vega, Querolus…) que formaron parte de aquél ciber-med-activismo incipiente y que, de una u otra manera, estuvieron vinculados con el propio MedOviedo y que hacen pensar que se puede re-construir la red. Al menos en parte.

Estos días de reivindicaciones trajeron MedOviedo a colación… Entre otras cosas porque, en una plaza de una ciudad remota a la geografía original de MedOviedo, se juntaron, de casualidad y sin saber los unos de los otros, hasta 5 de sus antiguos habitantes. Justo en una plaza que acaba de covertirse en ágora…en asamblea. En foro. Y volvimos a casa y quisimos comentar la jugada pero lo único que pudimos hacer fue enviar 140 caracteres, recordando a MedOviedo.