Pastafarismo

Cómo pude yo vivir hasta ahora declarándome agnóstico o ateo en función de la temperatura ambiental o de lo que hubiera comido ese día. Cómo pude, yo que presumo de otear ideas, actitudes y comportamientos, no avistar tan gran movimiento religioso. Cómo pude haberme comido tantas imágenes votivas del FSM sin haber sido tildado de iconoclasta, reformista, protestante o hereje. Con qué esperanza pude vivir yo en esta vida hasta ahora sin saber que en el cielo me esperan un volcán de cerveza y una fábrica de strippers. Como ha podido mi vida desarrollarse si las tablas de la ley de los “Prefiero que no…”.
Cómo no habré caído antes en que la verdadera causa del cambio climático es la disminución en el número de piratas.
Gran Monstruo Espaguetti Volador, gracias por enviarme al profeta Manolo para, definitivamente, apostatar de la religión católica y convertirme a la única verdadera.El Pastafarismo.
Que se prepare ZP. Rouco-Varela y el Foro de la Familia serán lobbies minúsculos a nuestro lado. Saldremos silenciosos por la web millones de pastafaris a reivindicar la asignatura de Educación para la Pastafaria, el matrimonio de las pastas con los quesos o las carnes para hacer tortellinis, los botes de pasta dignos, el agua correctamente salada o un pesto público y gratuito. Esto acaba de comenzar.


Malentendido (sic).

Es difícil, a veces, descifrar todos los pequeños detalles, tener en cuenta los aleteos de mariposas en miles de lugares. Hay innumerables variables que subyacen a lo explícito, a la realidad, a lo que fué así. Millones de deja vu en Matrix. Hasta los Sucesos, los de a sangre y fuego, admiten matices, justificaciones y circunstancias personales. Recovecos.
Unas pocas veces hay deseos, motivos, planes, hechos y resultados; hilos lógicos perfectamente demostrables, trazas entre lo planeado y lo acontecido, pero son las menos. La Historia (ciencia, ja), con su inaceptablemente retrospectiva forma de análisis, intenta rellenar los huecos, esos vacíos lógicos. Y, de inexacta, fabula. Inventa. Siempre en función de la arquitectura ideológica de quien se encarga del relleno.
Inventa porque la historia es un continuo. Un vaivén fluido informulable en una ecuación lineal, con un rumbo sometido a las variables, a las pequeñas ramas en el cauce. Un continuo acontecer de pequeños detalles y aleteos que juntos llevan al siguiente hito. Un continuo sentir de millones y, lo que es peor, sus interacciones. Muchos y entre muchos, inabarcables al historiador que sólo ve hitos, balizas, explosiones, batallas, reyes o derrumbes y que, entonces, explica el continuo emocional y circunstancial de la manera que mejor le encaje entre los hitos.

Para muchas cosas sirve internet, pero ahora, atención historiadores, con fotologs, youtube, podcasts, blogs, diarios, redes… cada detalle, cada aleteo, cada variable, puede quedar y queda registrada. Y por eso, interpretar no podrá ser aceptable. Todo quedará patente desde el año 0 del suceso inventariable en la Historia. Todo se redactará en el momento, sin que pase el tiempo para falsearla o para (por favor!) “verla con perspectiva”, es decir, para olvidarla y después redactarla a nuestra particular, estanca e irreal manera.
Por fín la historia será prospectiva, la escribirán los sujetos que la han vivido con sus aleteos y emociones. Podrá verse el flujo que es la historia, no los hitos que sólo son consecuencia.

Y todo a cuento de un hito que no podía ser de otra manera…porque lo importante no fué lo que dijo o hizo Schabowsky, o la pregunta de Ehrman, ni la palabra exacta que debería haber dicho…lo importante, la historia real, eran esas palabras, ese Schabowsky, esa pregunta, esos aleteos, sobre un flujo emocional sinérgico formado por gente. Por toda la gente. Toda y en igual proporción, la que desde la calle ya había empezado a migrar (a través de Hungría) antes de que nadie hiciera ninguna rueda de prensa, la que vestida de policia no tuvo ninguna duda de que el flujo era imparable y sentían que formaban parte de él y por eso no sacaron la porra y las pistolas y la que, vestida de Honecker o Krenz, y como quien, con desgana, da la razón después de una acalorada discusión en la que hace rato que ha perdido, dejó que las puertas se abrieran, el Muro cayera y el hito, la historia, finalmente, sucediera.

Arcadi relata algunos aleteos del penúltimo hito de la antigua Historia, por eso consigue (casi) darse cuenta del flujo. Lo hace con otro fin, pero a mí me hace sospechar (y desear), el fin de la Historia, el nacimiento de la Verdad. Y lo escribo. Arcadi, como siempre en periodismo, la Verdad.


Generación XXI

Era subir por las escaleras y, cuando el suelo del primer piso estaba a la altura de los ojos, tenía que decidir si una o la otra. La convencional actitud, la imagen corporativa tan “lobby” y la cuidada maquetación, es decir, como siempre, la Estética, de la una, me hacían refugiarme en el desorden temático, la confrontación del tabú, la maquetación sobria, las portadas metafóricas y la redacción libre de la otra. La revista universitaria que no era la superpop, lo más de lo más de la Universidad. No era excusa para publicidad. Había que leerla, discutirla, desenmarañar las asociaciones libres que algunos redactores creían que entenderíamos.
Era la mejor de las dos (y digo era porque mi universidad, gracias a mí, no a dios, ya pasó). Revista, mochila, amigos, y a la playa, cafetería o casa de Vitín a jugar a la Play.
El único mundo académico de la Universidad tirado en el rellano del hall de la facultad. La lección que la generación, el alumno, le daba al profesor en papel prensa. Una de tantas formas de salir adelante a pesar de la desidia intelectual de la Universidad.
Y ahora retomo las pesquisas. Nostalgia, ya se sabe. Y me doy cuenta de que en ese “comité” editorial (lo de comité no le sentará bien a alguno), todos los nombres me suenan. Osea que, navegue por donde navegue siempre Nasser, Enrique, David, etc. Me los encuentro en cada cala en la que fondeo desde que aquel 2003 (¿sólo?) Internet (te quiero) reunió a 8 o 10 frikis descontentos de la política convencional y supuesta a los jóvenes, a través del foro de la web de las Juventudes del CDS. Me los encuentro pero con la insignificante diferencia de que yo sólo me aprovecho, diaria y particularmente, de lo que ellos generan. No sólo están de acuerdo entre sí y conmigo, además, tratan de convencer de convencidos que están de lo que hacen. Y, de convencidos que están, hacen revistas (plantéatelo tú, listo). La mejor revista de la Universidad y de la red.